Besozzi y la historia de Jazz a la calle:
“El primero en poner la casa soy yo”
El “Jazz a la calle”, cuando a mi me lo vienen a
presentar -mirá que soy un canario bruto- se me
sientan dos tipos enfrente:
Macoco Acosta y otro muchacho, los dos a mi entender del FA, pero
a mi me importa poco que sean del FA si vienen a plantear cosas que le sirven a
la sociedad. Yo les dije “saben qué me
encanta la idea, pero yo no entiendo nada, yo voy a confiar en ustedes porque
yo los conozco, considero que ustedes viene con muy buenas intenciones, y si
podemos hacer un gran evento de jazz de esa magnitud”. Y al fin y al cabo, cada
año más gente viene del exterior y cada año viene más gente acá a Mercedes, a
Dolores, se quedan en Fray Bentos… Una cosa que yo me di cuenta es que a veces
las cosas no pasan por el dinero y el jazz me lo demostró. Los músicos del jazz
no vienen acá porque le pagan sino que es todo gratis, nadie paga nada,
solamente un alojamiento en casa de familia, yo doy mi casa un montón de gente
da sus casas para que se queden y qué generamos, generamos que a nivel de
sudamericano y mundial, porque vienen de otros lugares del mundo los jazzistas
vean a Mercedes como un lugar de encuentro, no les importa que si les paga o no
les pagan, si le dan un chorizo al pan o qué les dan, lo que les importó es que
le hemos dado un lugar para que todos los años se encuentren durante siete
días, para tocar, para intercambiar. Yo decía “quién va a venir acá sino les
pagan, nadie va a venir!” pero ellos me hacían ver
esas cosas y yo decía bueno capaz que si, y decían “mirá
que le vamos a pedir casa a la sociedad para que la gente se quede”. Yo ahí
dije “el primero que va a ceder la casa soy yo”.