Mateando con Mandrake
Una mañana de diciembre, allá caímos en el barrio Buceo a la casa del gran Mandrake Wolf. Una vez más y al igual que en otras oportunidades, fuimos decididos -más que entrevistar- a tener una espontánea charla en la cual no faltaron los bizcochos y el mate de por medio. Y la verdad es que -por lo menos nosotro-s podemos decir “salió buena”. En unas dos horas, el Mandrake nos habla de su trayectoria en la música, su vínculo y anécdotas con Mateo, la historia de “Amor profundo” y otras canciones, su relación con la droga, y mucho más. Acá les dejamos este imperdible “mano a mano” con, para nosotros, uno de los más grandes compositores contemporáneos.
¿Cómo empezaste en la música, Mandrake?
¿Cómo empecé en la música?… Y bueno, yo creo que el primer acercamiento que tuve fue cuando mis viejos me llevaron a ver ‘El submarino amarillo’. Yo ya tocaba y estudiaba piano con una profesora de barrio.
¿Cuántos años tenías ahí?
Cuando estudiaba piano tenía siete años. Y Cuando vi ‘El submarino amarillo’ tenía 8 o 9. Me partió el cerebro esa película. A mi me gustaba más el fútbol antes. Con esa película… pa! me partió el cerebro, fui a sacar temas de Los Beatles en el piano, pero claro, yo estudiaba con una profesora de clásico y claro, la tipa no entendía nada. Entonces me empecé a poner yo a tocar, y bueno, ahí conozco a Wilson Negreyra, que tocó percusión hasta los dos últimos discos de ‘Los Terapeutas’, y ahí empezamos a meternos en la cuestión de la música; él tocaba la viola, yo tocaba el piano, bobeabamos juntos, hacíamos cosas…Pero qué pasa?, de repente íbamos a otra casa de unos amigos, y el triunfaba con la guitarrita, pero yo el piano no podía cargarlo, y ahí empecé de oreja a sacar acordes.
Después fuimos con otro profesor, Jorge Gadea, un peruano, era un tipo muy inteligente para enseñar. Me decían: ¿pero no te enseña solfeo? ¿Para qué querés que te enseñen solfeo si vos querés tocar cancioncitas y triunfar con las chiquilinas, viste? El loco te pasaba eso, acordes, canciones. Y fue buenísimo, realmente pudimos entrar a lo que queríamos, y bueno ahí empecé a agarrar la guitarra un poco en serio, a meterme en esa historia.
Estamos hablando más o menos de los años 70…
Año 76, 77. Por esos años también justo descubrí un disco que me partió el cerebro, que era Musicación 4 y1/2. Yo escuchaba mucho en esa época un programa que se llamaba ‘Meridiano juvenil’, que era un programa de rock progresivo. Y bueno, ahí empecé a estudiar con un profesor más ambientado, el Roca, que después terminó tocando con Los Terapeutas. Empecé a componer y después con Wilson y otro gran amigo mío que se llama Hebert Perdomo empezamos a hacer una cosa los tres, Perdomo tiene unos temas preciosos, buenísimos. Ayuí le sacó posteriormente un disco, pero el loco no se dedicó a la música, viste? Un gran compositor, es un tipo que venía del norte de Mdeo…
Nos contaba Galemire que por esos años de dictadura, era como que todos los músicos estaban separados en pequeños guetos, que era muy difícil llamar a alguien y decirle ‘venite a tocar’…
Algo muy triste, muy lúgubre, y más nosotros que éramos chicos y escuchábamos rocanrol, veíamos Woodstock, claro, otra época, no había videoclip. Nosotros íbamos a ver Woodstock, o Tommy (Los Who), dos películas emblemáticas. Veíamos a Jimmy Hendrix y nos moríamos.
Y por otro lado estaba Mateo… nadie le daba pelota. Mateo era muy bravo, era un tipo muy callejero. Y bueno, nosotros nos acercamos a él y empezamos a charlar.
¿Y cómo se dio ese vínculo con Mateo?
Por la calle. De romperle los huevos. Yo me acuerdo la primera vez que hablé con Mateo, estaba en el Club Banco República con Wilson, estábamos los dos y me dicen ‘vo, ese es Mateo’, y Mateo se metió, era amigo de Lulo, (Lulo’s discoteca) que hacía bailes en ese club y yo, bien así, bien de cholulo le digo: ‘Mateo!’; ‘¿Qué hacés botija? Vení, te hago entrar’. Me hizo entrar! Wilson no podía creer! Yo hablaba de Mateo… pero la mayoría no sabía ni quién era. Y yo, dije “esto fue una bendición”. Entré al baile gracias a Mateo! Después al tiempo, me enteré que me confundía con el hijo de una mina que se estaba garchando… (risas).
En ese entonces Mateo era poco conocido?
Era muy conocido dentro del ambiente musical de otra época, porque yo te estoy hablando que tenía 14, 15 años, y Mateo tenía 20 o 25 años más que yo. De mi generación no lo conocía nadie. Íbamos a los conciertos que daba y habían 20 personas!
¿No era conocido por un tema de censura o porque…?
O sea, varias cosas, no era conocido. En el ambiente musical, digamos, sí lo era y muy respetado. Muchos músicos se fueron a la mierda con la dictadura, o sea, el rocanrol lo destrozaron, no se podía tocar rocanrol, los milicos se encargaron de sacar todo a la mierda… quedaba la historia del Canto Popular, en donde Mateo no era muy bien visto tampoco porque le gustaban las drogas, y para ellos como militantes eso estaba prohibido, viste?
No era políticamente correcto Mateo…
Ahí está, esa es la cosa, no era políticamente correcto. Y nosotros éramos guachos, nos importaba tres carajos todo y nos partía el cerebro Mateo, escuchábamos estos discos y después ‘Mateo solo bien se lame’ y ‘Mateo y Trasante’ y bueno, pa’ nosotros fue muy fuerte!
Además de verlo tocar en vivo, ¿tocaste con él también?
Si, claro, pero eso fue… Yo primero fui fan de él, después fui conocido, después digamos que llegamos a una cierta amistad, una amistad de encontrarnos y hablar en serio, y algunas veces el me había dicho para tocar y yo me cagaba hasta el culo, le digo ‘no, loco, qué voy a tocar contigo…’ Hasta que un día se dio cuenta que por el lado mio no entraba y fue y le dijo al Wilson y al Jacques, ‘vo, vamos a hacer algo con los Terapeutas, pero este pelotudo no me da pelota’, ‘Sí, dale’. Yo no es que no le diera pelota, es que me cagaba, entendés, tocar con un monstruo de estos… me cagaba, me cagaba… pero después fue divino!, pasamos bomba, no? Fue así.
¿Ya con el grupo, con los Terapeutas?
Si, si.
¿Tenés alguna anécdota con Mateo? Hay una anécdota que dijo que iba a tocar un solo de guitarra y dejó la guitarra sola…
Yo me acuerdo de una anécdota que lo vi en un escenario, una vez que tocó en un restoran que se llamaba ‘Mario y Alberto’, una cantina era. Tocaba Mateo y lo acompañaba ‘Chichito Cabral’. Empezó a tocar Mateo solo y la estaba rompiendo y después subió ‘Chichito’ y cambió el ritmo, viste? ‘No, no es candombe’…Le explicó cómo tenía que tocar, pero en vivo, viste?! El otro se fue pa’otro lado y el otro le estaba explicando, y yo nunca había visto eso. Tampoco lo había visto en muchos conciertos, viste? Pero nunca había visto una cosa así, estuvo buenísimo, vos mirabas y también junabas. Claro, porque te das cuenta que la percusión en Mateo era importantísima. Nosotros ya estábamos con el Wilson empezando con los tambores. Ahora todo el mundo toca el tambor, pero por ese entonces el tambor, el candombe, no era bien visto. Entonces nosotros metimos la “cosa de los negros”. Caminando cuando pasaban…, ‘a ver cómo es el chico?’, y nos pasaban el pique, viste?
Ahora hay cursos por todos lados…
Por eso te digo, nosotros tuvimos que aprender así, y éramos “blancos de Pocitos”, me entendés lo que te digo?, no eramos del barrio Sur, que ahí estaba el pique, pero mientras aprendimos muchas cosas que pasaban en Pocitos, porque en Pocitos estaban Mateo, el Pippo (Spera), todos los músicos relacionados con estas cosas, el Pato Rovés, todos músicos de esa zona.
García Vigil contaba que había un taller donde se juntaba la gente.
Si, bueno, El Taller de los Inútiles. La música andaba ahí, vos veías a Mateo, veías al ‘Pato’ Roves, veías al García Vigil, bueno, Chichito vivía ahí, por supuesto, todos estaban ahí. A ese nivel ligamos mucho porque teníamos una información de primera.
¿Y llegaste a juntarte con esa gente en el taller?
No, no, eso fue mucho antes, te estoy hablando que era mucho más chico, Chichito debe tener 66, 67 años y yo tengo 45, es un tipo de otra generación.
Ustedes andaban en la vuelta.
Éramos unos rompehuevos, unos pendejos rompebolas, estábamos todo el tiempo junando. Una forma excelente de aprender música es junar, estar rompiendo los huevos, estar ahí, viste? ‘a ver cómo es esto?’ Y claro! , Ahora es mucho más fácil, ahora bajás en Internet, ‘a ver cómo se toca esto?’. Pero andá a tocar un tema de Mateo…
Nosotros queríamos sacar por ejemplo ‘Jacinta’, ponele, que el Roca ya se tocaba todo. La sacábamos pero no nos sonaba, y de repente nos dábamos cuenta que Mateo lo que había hecho…un día lo paramos en la playa, cuando todavía no éramos muy amigos, ‘a no!, pero eso lo que pasa que le bajé un tono’, las afinaciones abiertas, viste? Cosas que ahora… Yo cuando aprendí a tocar con afinaciones abiertas me creía Ravi Shankar, entendés? O sea, entendés lo que te estoy hablando, para mi eran cosas de otro planeta, y no era que fueran difíciles, pero nadie te podía enseñar eso, y tenías que buscártelas vos. Los temas que te gustaban tenías que sacarlos vos.
Está bueno, de esa manera aprendés o aprendés…
Ponerte la oreja contra la bandeja, tenías que estar así, loco, los tonos no te salían, y ‘la concha de la lora, qué toca este hijo de puta’, entendés? Porque además no había un maestro que le dijeras ‘sacame este tema’. Un profesor de música clásica no sabía un carajo de ese tipo de cosas. Bueno, de ahí fue un poco la formación mía, básica, de cómo empecé a aprender.
Después en una época empecé a largarme a tocar solista así por ahí, y yo quería cantar bien, viste? Y digo ‘voy a estudiar canto con alguien a ver cómo es la historia’, y fui con Luis Trochón, de ‘Los que iban cantando’, y me explicó como diciendo ‘cantá como a vos te gusta’. Y ahí, ‘te voy a presentar unos muchachos’, unos locos que estaban haciendo una música loquísima en esa época, en dictadura, era una cosa rarísima, y eran ‘El Cuarteto de Nos’. Ellos parece que pensaron lo mismo de mi, ‘este está más loco que..’ Entonces nos hicimos muy amigos, y empezamos a tocar juntos. Una cosa rarísima, yo hacía una música, ellos hacían otra…
Ahí seguías como solista…
Seguía como solista, pero con el Wilson en la percusión y un bajista. Un trío tenía.
¿Y llegaron a grabar algo ahí?
Si. Bueno, el primer disco es este (busca y muestra la tapa del disco junto al Cuarteto de Nos). Está bueno porque es cómico.
Qué increíble lo que eran todos, eran unos guachos.
No, yo estoy igualito, no me rompas los huevos… (risas)
¿Acá ya existían “Los Terapeutas”?
No, es un disco solista, año 84. Digamos que si bien no tuvo mucha repercusión, rompió los huevos el disco este. Porque estaba por un lado toda la historia del Canto Popular… nos daban pa’atrás, porque no era tampoco Canto Popular lo que hacíamos nosotros, y después empezó a salir el movimiento rock, que tampoco entramos, ni el Cuarteto ni nosotros.
Por ejemplo, Los Estómagos… (interrumpe)
Si, Los Estómagos, Traidores, Los Tontos, a pesar que por ejemplo la canción ‘quiero puré’ es mía, la música es mía. La letra es de Baroncini y la música es mía.
Mirá vos…, había un grupo enfrente a casa allá en Mercedes que tocaba ese tema, un grupo que se llamaba ‘Los Mocos’, yo pensé que era de ellos el tema…al tiempo me enteré que no.
Fue un hit! ‘Himno de los conductores imprudentes’. ‘quiero puré, me encanta el puré, adoro el puré, me fascina el puré, puré de huesos, puré de sesos’ (canta)…
En esa época, ¿porqué decís que estaban como medio aislados?
Porque claro, por un lado venía el Canto Popular, todo combativo, a nosotros nos aburría, era como una misa… veías un concierto del Canto Popular y era como una misa soviética, viste? Y por otro lado estaba lo del rock, que yo que se, tá, está bueno, pero lo que pasaba es que… no tocaban nada! No eran buenos músicos. No es que nosotros… pero nosotros tocábamos, viste? Nosotros tocábamos, entendés lo que te digo?
¿Y qué otra gente había en la vuelta, en ese grupo?
Bueno, los jóvenes éramos nosotros, después… estaba Raul Buzó, otro compositor, Heber Perdomo…, y después estaba el grupito de la movida esa de Carbone…
La gente que venía del rock de antes, desapereció…
Desapareció. Después, tá, estaba surgiendo por ejemplo Galemire, Jaime Roos, que es más el palo mío, viste? y ya había empezado a pegar fuerte. No era explotado pero…pero a Jaime también le dieron pa’ tras, loco, al principio! Y Jaime era un crack, había hecho unos discos impresionantes!…
Era algo “medio nuevo” también…
Claro, porque Jaime mezclaba. Una vez tocó en el Teatro de Verano, no, perdón, en el Palacio Peñarol… sonó pal’ culo, viste? Pero le cayeron, loco!
Eso es también un poco de la idioscincracia del uruguayo.
No, loco, el tipo se fue… o sea, todo mal, si fuera un tipo débil, capaz que nunca más hubiera tocado, con toda la mierda… es un tipo muy duro.
¿Pero fue la crítica? ¿ La gente?
Le dieron mierda la izquierda, la derecha, todos le dieron pa’tras! Le censuraron canciones la derecha, o sea, los milicos, y la izquierda decía ‘no, pero este qué se cree?!’. Era una época muy brava, muy brava.
Y acá ya tenés temas como ‘Ella va’, y ‘Más cuando arranquen’ que siguieron sonando después… (comentario surgido a raíz de mirar la tapa del primer disco)
Si, si, esos temas son temas ya emblemáticos que me encanta tocarlos, hacemos versiones distintas siempre…Después, bueno, hicimos la presentación del disco con el Cuarteto, y ahí formo Los Terapeutas, con esa banda, porque en verdad yo tocaba a trío, y para hacer este disco armé una banda. Entonces, yo me acuerdo que me dicen para tocar en ‘Graffiti’, ese famoso boliche en Carrasco, y yo digo ‘pa, yo no quiero Alberto Wolf y banda’, me parecía medio pedorro, viste? Y en esa época, por ejemplo, en la new wave, habían grupos como fulanito & algo, Equo & The Barriments. Entonces dijimos, bueno, Alberto Wolf y…y el tecladista que estaba ahí me dice ‘poné Los Terapeutas’. Tá, ‘Alberto Wolf y Los Terapeutas’. Y ahí fue la primera vez que tocamos con el nombre Los Terapeutas.
La pregunta que no puede faltar: ¿Por qué Los Terapeutas? (risas)
No, porque sonó ahí, no teníamos ningún tipo de nombre y yo quería ‘Alberto Wolf y algo’ y salió Terapeutas y tá.
Eso, año 80 y…?
85. Después de ahí vino una gira por las playas, que nos bancó la intendencia colorada, y después en el 87 grabamos ‘Mestizo en todos lados’, el primer disco como Los Terapeutas, no? Después, bueno, tocamos por todos lados, era otra integración, teníamos dos coristas, las hermanas Piguillén. Dos voces femeninas. Se llenaba de (guachos), además tocaban en minifaldas, estaban divinas!
Ligaste algo, Mandrake? (risas)
No, estaban buenas, viste?
Era como Vilma Palma pero…
Ahí va, yo las conocí porque me acuerdo que en esa época tocaba el bajo, en una época toqué mucho el bajo, toqué en un grupo que empezó a hacer covers de Bob Marley, y las conocí ahí, porque las minas cantaban igualitas a las coristas de Marley, y ahí yo pensé, digo ‘ta, y si yo meto esto en el candombe…’. Un sonido extraño para la época, y a la barra del rock, a Mateo, Jaime, a todos esos les encantó la idea, porque era otro sonido, vis. Después las contrató ‘Chichito Cabral’ para tocar en el disco y las contrató Jorginho (Gularte) para grabar en un disco…
Pero fue un descubrimiento tuyo.
Claro, una idea, digamos una actualización, más allá de la música, de mezclar el candombe con el reggea, que antes no se hacía. O sea, el reggae con el candombe no se conocían, creo que Los Terapeutas fuimos los primeros en mezclar el candombe con el reggae, por ejemplo. Claro, porque es una música más de nuestra época, no?
La relación con los grupos de rock más punk, digamos, ¿cómo era?. No había mucho vínculo…
No. Bueno, con Los Tontos sí porque bueno… de repente se les llenó el culo de papelitos, y un momento… tá, nosotros éramos los crack, y ellos sabían. Pero ellos eran los que triunfaban, nosotros tocábamos para 200 personas y ellos tocaban para 2 mil personas, viste? Entonces había medio mala onda, viste?
Con Los Traidores nunca hubo mala onda, al contrario, siempre hubo buena onda, y con Los Estómagos también…
¿Y después ya vino otro disco?
Bueno, después en el 90 ya sale ‘Candombe del no se quien soy’, digamos, un disco ya más maduro. Y ahí, bueno, ya estamos tocando con Mateo, y ahí justo muere Mateo. El disco sale en el 90 y murió Mateo, casi en la misma época.
¿Llegaste a hacer un espectáculo juntos?
Si, si. Tocamos en la ‘Tramoya’, un boliche. Hicimos ‘Mateo y Los Terapeutas’, o sea, muchos de Los Terapeutas acompañaban a Mateo, después nos juntábamos Mateo y yo y cantábamos unos cuantos temas juntos, después hacíamos el show de Los Terapeutas, y a la vez estábamos preparando un espectáculo que se iba a hacer justo el día de la muerte de él, 16 de mayo creo, en el Teatro Stella: Terapeutas, Fernando Cabrera y Mateo, ya estábamos ensayando un concierto específico.
¿Hay grabaciones de eso?
Creo que hay una grabación de ‘La Tramoya’ sí, pero muy mala, muy mala.
¿Llegaron a hacer composiciones juntos?
No, no, desgraciadamente no porque recién estábamos…pude por suerte acceder a “la cocina”, ver cómo armaba el loco las cosas, viste? Tocamos dos temas inéditos con Mateo -de él- después lo grabamos en ‘La Carpeta Azul’ y nos acordamos los temas que hacíamos, ‘Toma y da’ y ‘Upaté’.
Hay mucha gente que dice que Mateo era un tipo también muy ordenado…
Si, con los ensayos era un sargento. Después nos divertíamos en los ensayos también (se acuerda y se ríe). Hubo momentos que se ensayaba a full y no podía volar una mosca porque sino te pegaba, pero después pasábamos bien.
Ahí ya estaba jodido, vos sabés? Se cansaba, nosotros lo gastábamos: ‘vo, viejo puto, no se que, no se cuanto’. ‘Vo, respetame!’ Pero el era un chiquilín, como nosotros, viste? Un tipo con el que podías hablar… a ese nivel, y hablábamos muy bien, y muy así, sin respeto en joda, no? Con mucho amor, con mucho cariño…, pero a la vez también jodiendo, haciendo chistecitos, viste?
Cuando muríó Mateo, fue muy duro para mi. Sigo diciendo que Mateo no era reconocido, ahora es reconocido, pero en esa época todavía no era. Fui a AGADU… porque nos juntamos Mariana Ingold, el Huguito Jasa, el ‘corto’ Buscaglia, y dicen: ‘bueno, este se nos va…’. La familia, bueno, el estaba medio peleado con una parte de la familia… ‘A ver, vamos a averiguar todo’. ‘Andá vos, Mandrake, a Agadu, a averiguar si tiene derecho de panteón’. Y yo iba en el ómnibus, pensando, uno de mis héroes, loco…
Llego así con un bajón… y le digo al tipo de Agadu, ‘mire, señor, yo quiero saber si Eduardo Mateo tiene…’. ‘Eduardo Mateo, el tartamudito, está mal?’, me dice, -ya me calentó un poquito- ‘Si, está mal,si’. Y bueno, ese tipo de cosas las tuvimos que hacer nosotros. Y fue triste, muy feo.
Me acuerdo otra vuelta, en donde unas semanas antes de morir, yo estaba con él -ya desahuciado- al lado de su cama, un atardecer de mayo y estaba cayendo el sol… viste en el Clínicas, esos pabellones enormes? Caía el sol por esos ventanales… Yo estaba mal, y el se dio cuenta y me dice: ‘bueno, hay cosas… que no hay que hablarlas’. Y bajaba la noche y estábamos los dos sin hablar, era muy triste, creo que fue la última vez que lo ví.
Bueno, volviendo otra vez a “Los Terapeutas”, cuando salió el segundo disco?
Una vuelta me ven los de Ayuí. Me dice Mauricio Ubal: ‘vo, loco. Me encanta eso que hacés vos solo, ¿por qué no lo grabás?’. ‘Pero no, lo hago así pa’ currar, para no morirme de hambre’. ‘No, no, dale’. Y ahí se grabó ‘Primitivo’, el disco del famoso cavernícola.
También en esa época yo iba mucho a Valizas, me había hecho una casa, un ranchito, y parecía un indio!, estaba en una cosa muy mística, me iba a ir a vivir allá pero al final me cagué de hambre. Me dediqué a pescar camarón un tiempo. Estuvo muy bueno, porque también conocí un Uruguay que yo no conocía, yo pensé que acá no había indios, y acá hay una cultura indígena brutal.
Y bueno, salió ese disco… Me acuerdo que abrió un boliche llamado ‘Utopías’, por acá en el Buceo, que toqué todo el año ahí.
¿Y con ese disco levantaste un poco? ¿Te fue mejor?
Bueno, con eso empecé a laburar más a menudo, pero me llaman del TUMP (Taller Uruguayo de Música Popular) y me dicen: ‘vo, ¿por qué no das clases de guitarra?, que vos tenés una forma de tocar la guitarra distinta a la que tiene mucha gente…’ y tanto me rompieron los huevos, y estaba tan cagado de hambre, que dije: ‘dale, voy’.
Al principio me costó, después me di cuenta que estaba bueno dar clases, me empezó a gustar… porque yo también en una época fui al Conservatorio, sabía leer y escribir y todo eso, pero en verdad me aburría, me parecía una cagada!
Y bueno, ahí ya económicamente fue una cosa más normal, no andaba tan a salto de mata, o sea, tenía un laburo, me fue bien. A partir de ahí, ya más estable, también mentalmente más tranquilo…
Ahí empezamos con Los Terapeutas de nuevo, una vez que pasó lo de ‘Primitivo’, armamos un nuevo disco, nos pusimos a ensayar cuatro veces por semana, durante 6 meses, eso para nosotros fue como que dijimos: ‘vamos a ponernos las pilas’.
Hubo un cambio de mentalidad…
Si, si. Claro, eramos muy guachos, viste? Cambió mucho, yo que se… Wilson ya había tocado con Níquel, por ejemplo, que Nasser era un tipo muy ordenado… Fue como que… ‘vamo a dejarnos de ser tan pelotudos, tan místicos, vamo a ponernos las pilas!’ De repente un show de Los Terapeutas era alucinante, de repente una cagada, viste, además si no subíamos ‘dados vueltas’, no subíamos. Era una concepción media… era un pendejo. Tá, pero tampoco lo reniego porque las cosas hay que hacerlas en el momento que hay que hacerlas, si lo hacés ahora es un papelón, entendés?
Ahora con una cervecita…
Si!, ahora tranquilo, pero cuando se tuvo que hacer una locura se hizo, viste. Además en mi caso, las drogas siempre se usaron como quien usa pedales, viste? ‘A ver este Flenger, a ver este…’, siempre pa’ probar, entendés: ‘A ver este chorus, uh, mirá este delay’. Para mi era eso, no era que yo fuera adicto a una droga, sino que yo probaba cosas, a ver como me pegaba a mi en la viola, las drogas para mi fueron eso. Por eso cuando hablan mal de las drogas yo digo: ‘andá a la concha de tu madre, no me rompas los huevos’. O sea, si vos tomás vino tranquilo con la comida, ¿qué tiene de malo el vino?, ahora si vos tomás vino desde que te levantás hasta que te acostás es una mierda!, entendés?
El tema es el abuso, el mal uso…
Lo mismo el que fuma, ¿qué tiene de malo fumarte un cigarrito de vez en cuando?, si es rico, ahora si estas todo el tiempo así, sos un tarado.
Ahora, la pasta base se sabe que es una cagada…
Bueno, ya de principio es una mierda, es mala, mal elaborada… Una cocaína pura, es una cosa riquísima, te hace bárbaro, te pone contento, te pone bien. Ahora, si tomás eso quedás hecho mierda. Si vos tomás buena merca…loco, es perfecta, siempre a su medida. Ahora, si abusas de eso también te vas al carajo. Con el porro quedás mongólico si estás todo el tiempo fumando, te viene una paranoia, los que abusan de los hongos, de los ácidos, también, se vuelven loco, viste, son muy fuertes. Pero me parece que bueno…, a mi me gustó probarlas, las probé y me hicieron bien, no me hicieron mal.
Siempre pensaste que las podías usar bien, controlándolo…
Con la cocaína me pasó algo rarísimo, no me gustaba, yo era más del porro y de los hongos, más místico, pero tenía una barra en una época, que tenía la bolsa, que vendían, y entonces nos juntábamos en la esquina a tomar unos vinos y siempre tomaba merca… y resulta que tomaba merca todos los días yo, y yo no me daba cuenta, todos los días! Me acostaba a las 6 de la mañana… Y un día me doy cuento y digo ‘loco, qué te pasa?, qué estoy haciendo?’. Y sabés qué hago? Me mudo, me mudo en el 96 para la Costa de Oro, a Shangrilá, y ahí fue perfecto.
Saliste de ese círculo…
Salí del círculo, me quedé tranquilito…, y no era que me hiciera mal, pero me di cuenta que estaba la jugada, estaba todo el día…sin darme cuenta, eh, que es bravísimo. Y me fui. Estuve ahí cuatro años, y después si tenía que ir a tocar a algún boliche, si estaban armando la merca, yo estaba tranquilo y ni bola le daba… safé perfecto viste?
Cuando me di cuenta que algo estaba fallando, viste? ‘Pa, loco, pero yo estoy todo el día…, no me gusta la cocaína y estoy tomando merca todo el día’, todo el día con una resaca bárbara, tomando alcohol, porque claro querés tomar whishy a lo bobo.
¿Ahí seguías tocando?
Si, pero poco.
Te estaba empezando a afectar.
También estaba en otra cosa, o sea, no estaba claro, no estaba claro… Fue cuando empezamos a ensayar cuatro días a la semana y bueno, me venía de Shangrilá, un sacrificio…
Y ahí salió ‘Nada de cosas raras’, que fue un parto, loco. Lo sacaba ‘El palacio de La música’, habíamos hablado con Carbone, todo bien, y el Palacio de l a Música se funde. Y yo adentro de las gateras tenía ‘Amor Profundo’, que se lo había mostrado a Jaime Roos y se había muerto: ‘pa, loco, lo que escribiste’, (lo vi llorando ahí), ‘que hijo de puta’. Y adentro de la gatera tenía que iba a venir Litto Nebia a cantar un tema conmigo, y yo no pudiendo grabar el disco.
Y de repente viene Luis Restuccia y me lo empezó a bancar.
¿Asi que Jaime a “Amor profundo” lo conoció ni bien salió?
Yo fui y se la mostré. Cuando empezamos a grabar el disco yo dije: ‘quiero escribir una murga’, y me salió una murga, y le digo al Wilson (primo de Jaime Roos) ‘vo, vamo’ a hablar con Jaime’ porque a Jaime yo lo conocía, todo bien, yo tengo muy buena onda, le encantaban Los Terapeutas, siempre le gustó. Cuando le mostré el tema ese, le digo: ‘está bueno eso no?’, y después lo mostré en el TUMP, se lo mostré al (Guillermo) Lamolle y al ‘Pitufo’ (Lombardo): ‘pa, loco, lo que escribiste’, ‘soy un genio’, dije, quedaron todos muertos, viste?.
Contános un poco del proceso creativo de ese tema.
Bueno, ese tema fue precisamente un poco cuando yo quise dejar toda esa mierda, ‘Amor profundo, poco hay en el mundo que me haga así vibrar’, como diciendo: ‘¿qué soy, un drogadicto o un músico?’, y ahí fue cuando me planteé eso, viste. Dije: ‘pa, loco, en qué estas?. Porque la noche me encantaba, pero para mi la noche siempre fue parte de la música, pero yo me había agarrado mucho con la noche, y ahí escribí esa canción…
La compuse en 26 de marzo y Julio César, donde yo vivía, después de una noche que me acosté a las nueve de la mañana, de una resaca que me acuerdo que era horrible, porque habíamos tocado en un boliche que se llamaba ‘La Falta’, yo tocaba la guitarra y había tres tambores y yo tocaba más fuerte que ellos. Todas las manos sangrando, imaginate.
¡¿Las manos sangrando de tocar la guitarra?!
Si, tocaba más fuerte que tres tambores! Y entre canto y canto, me venía esa música (canta la melodía). Cuando me levanté al otro día con una resaca bárbara, hecho pelota, a las cinco de la tarde tenía que dar una clase… yo parecía un cuadro de Picasso, un ojo para acá y toda la cara para allá (risas), todo sangrando y viene un alumno, justo vino con la mujer, un alumno veterano, que se estaba por separar, todo un drama rarísimo, viste?. Y empecé, y el tipo me estaba hablando, escribí ahí en la clase, el tipo no entendía. La empecé a cantar, a armonizarla, se fue el loco y terminé la letra, la terminé ahí. Se la mostré a Jaime y le dije: ‘me gustaría que vos la produjeras artísticamente, porque yo murga no se, no manejo, no conozco’, ‘Ta, fenómeno, contá conmigo’, me dijo.
Bueno, al final grabamos el disco ‘famoso’ ‘Nada de cosas raras’, un sacrificio bárbaro, porque al final tuvimos que poner plata nosotros.
O sea que Jaime produjo ese tema?
Si, ese tema… Lo sacamos por un sello independiente que se llamaba Dakar, se llegó a vender como 800, 1000 discos, una buena venta de discos, igual quedamos debiendo plata a gente amiga, y Jaime lo graba en su disco… yo encantado! Me acuerdo que nos faltaba una plata para bancar unas horas de mezcla y las bancó él.
¿Cómo es trabajar con él, es muy detallista, no?
Impresionante, un tipo muy exigente, pero Jaime es un maestro de los maestros, lo peor es que sabe lo que hace, mirá que yo lo vi laburar y no podía creer.
Me acuerdo que cuando estábamos haciendo la producción de Amor Profundo, él estaba mezclando el disco Aniversario, el que grabó en el Teatro Solís. Y bueno, yo caí en el estudio, a romperle los huevos, ‘cómo andas Jaime, dejame escuchar un poco’, y yo estaba con Restuccia escuchando, y yo venía de la calle, venía clarito, y él hacía cuatro horas que estaba mezclando, y yo escuchaba una toma que para mi estaba perfecta. Y Jaime ‘acá hay un problema’, y con Restuccia nos mirábamos… y vos sabés que tenía razón.
¿Y qué fue lo que corrigió?
Era una pelotudez, pero el tipo está atrás de esas cosas. El disco estaba grabado en vivo…usó 700 horas para mezclarlo. Bueno, la grabación de ”Amor profundo” no fue tanto porque la grabamos bastante rápido, pero la mezcla creo que duró 50, 60 horas. Si la hacía yo hubieran sido 10 horas, o 5.
Che, Mandrake, ¿y te gusta la versión que hizo Jaime Roos?
Me encanta, re pop. Y bueno, nos dio muchas satisfacciones a todos.
¿Económicamente significó o significa algo importante para vos?
Si, si, está bueno, digamos que es una entrada mensual más, pero no me cambia la vida. Yo no puedo vivir de Amor Profundo ni pagar el alquiler con Amor Profundo, entendés lo que te digo?
Pero es el tema que te generó más ingresos.
Y andan ahí con el ‘Quiero puré’. Mirá que el ‘Quiero puré’ anduvo bien en una época! (risas). Amor Profundo también, por supuesto.
¿Te jode que ese tema identifique con Jaime y que quizás se pierda la referencia tuya?
No! A mi no me molesta. Yo soy fanático de G.G.Kay? un guitarrista que escribió ‘Cocaine’.
El video tuyo con él, ¿surgió de esa versión o fue anterior?
Empezamos a hacerlo nosotros, pero hubo unos problemitas ajenos a nosotros y a Jaime, de los que no quiero hablar… iba a salir mucho antes el video nuestro pero salió primero el de Jaime, ahí hubo un pequeño lío pero no fue culpa de Jaime.
¿Y qué te dio por componer una murga?, porque tu estilo es otro.
Pero me gustaba siempre la murga, pero nunca la relacioné con mi música, pero es verdad que la murga-canción de Jaime era otra cosa para mi, es otra cosa. Era muy distinto escuchar ‘Adiós Juventud’, que una retirada común en un tablado, que me gustaba también, pero la vez que me di cuenta que la murga podía ser compatible conmigo fue cuando escuché a Jaime hacer murga, no? Que Jaime le dio una cosa más beat. Jaime fue un gran innovador en la murga, la gran evolución en la murga la hizo él.
Después viene el otro disco, ‘Amor en lo alto’.
Si, ahí ya empezamos con Sondor, distendidos, sin problemas de horas, todo claro, y ahí empezamos a disfrutar realmente de grabar discos, hicimos la producción con el Jacques, en esa época me pude comprar una guitarra eléctrica, porque antes no podía. Antes juntaba 500 dólares y lo tenía que gastar en alquilares y cosas de esas. Me compré una viola eléctrica y empecé a componer, es un disco más eléctrico, viste?. Era un sexteto.
¿Hay invitados especiales, no?
Hilda Lizarazu, una gran amiga.
¿Cómo fue esa historia?
Con Hilda fue increíble, mi mujer estaba embarazada de Pascual, mi hijo, y yo tenía un tema que se llama ‘Ella va 1 y ½’, porque antes está ‘Ella va’, y lo estaba escuchando y dije ‘pa, me parece que este tema lo tiene que cantar una mina’, y a mi la única mina que canta pop que me gusta es la Hilda Lizarazu, fue un divague! Me siguió el divague y conocí a un alumno que la conocía, y ella estaba en un período que se fue a vivir a Córdoba, con la hija y el marido. Y quería venir en avión, pero yo no tenía guita.
Y no se cómo un día Omar Gutierrez me dijo ‘yo te la traigo’, tenía algún convenio, lo único que quería era que fuera a cantar a su programa, ‘claro, encantado’. Vino en avión con la familia, pasamos bomba y cantó esa canción. Hicimos un concierto porque ella quería cantar acá, armamos un concierto en ‘La Esquina’, y cantó, estuvo buenísimo y nosotros cantamos con ella algunas cosas.
Mira que bueno…¿ También participó Eddy Porcile, no?
Si bueno, pero el Eddy es parte de la barra, había estado en ‘La carpeta azul’ y en ‘Primitivo’ ya, además tocó en el (Teatro) Stella con nosotros.
La tapa de ese disco (Amor en lo alto) es elaboración tuya? Porque mirá que hablaron de esa tapa!
Ahh, esa tapa! Todo el tiempo hablando mal de esa tapa!, es un karma. La verdad que es horrible, parecemos ‘Estadio uno’ (risas y carcajadas). No quiero hablar mucho de eso… Mirá, fue el mismo tipo que hizo esta tapa brillante, lo que pasa que queríamos una foto de banda de tipos tranquilos, el tipo tenía buenas ideas, es un gran fotógrafo, pero sabés que se emperró, y yo estaba tan cansado, porque justo había nacido mi hijo, y dije ‘ta, ponemos cualquier tapa, no me importa, si a mi lo que me importa es la música’. Y bueno, por lo menos trascendió, nos pusieron como peor tapa por todos lados (risas).
Cuando hicimos este disco nuevo, le dije a Magela Ferreiro, una tipa que es una crack, que hizo la tapa de ‘Hay cosas que no importan’, ‘mirá que es un karma, tenemos la peor tapa del mundo, estamos en ese ranking, vos tenés que lograr que por lo menos no hablen de la tapa’. Y lo logramos, nadie dijo nada de la tapa, ni se mencionó, quiere decir que lo hemos superado.
¿Cómo surge el tema ‘Miriam entró al Hollywood’? que es el tema de “Hay cosas que no importan” que más trascendió.
Es una baladita… Porque el productor es Jacques, y yo pensé que no le iba a gustar, porque le gustan los temas más fuertes, viste, me dice ‘vo, ese es el hit’. Una baladita media Dylan, yo le dije ‘te parece?’, ‘Si, vas a ver que es la que pega’. Y fue muy difícil armar a arreglo de esa canción, porque es muy delicada, y creo que lo logramos. Un guacho, Di Paulis le metió una guitarra perfecta, onda Coldplay, diría yo.
Estuvo perfecto porque lo habíamos invitado a tocar el órgano, un tema que precisaba órgano, y Gonzalo (Gravina) no tenía un órgano como la gente…El Gravina es mágico, pero el teclado que tiene es punk ya (risas), el igual lo hace sonar, el tipo tiene que estar porque es otra cosa, es magia. Y como este guacho tenía un buen teclado y además era amigo, Gonzalo dijo: ‘Si, tocalo vos, dale’, y el loco encontró la guitarra perfecta, loco. Ni el Chapa ni el Pedrito la habían encontrado viste?. Escuchó el tema bien y dijo ‘Mirá, tengo esta idea’. Y ahí quedó.
¿Es real la historia de la letra?
No, es al revés.
Vos entraste al Hollywood? (risas)
No, yo estaba ahí, y me hizo gracia… porque una veterana que yo conozco, amiga de mi vieja, andaba ahí con un guacho de 20 años, y ahí me ‘flashee’, tenía la melodía esa… me encantaba el nombre Hollywood, es perfecto, bar ‘Hollywood’ es el bar de las estrellas, pero este bar no tiene mucho glamour que digamos , entendés?
Y no me animé a escribirla del lado de una mujer, no me animé, capaz que estaba mucho mejor.
Capaz viene la versión femenina ahora.
No, ahora no porque ya está, ya la escribí, pero no me animé y la hice en versión hombre, no? Y bueno, me faltó talento, quizás, para escribir como una mujer, es otra cabeza.
El tema que está fuerte es ‘Lo que me contó Miguel…”.
Si, ese tema es real. Yo me puse como que yo estaba con él, fue una persona que conocí, que bueno… terminó mal, terminó así. Un gran músico, llegó a tocar con Zitarrosa…, negro… Cuando me enteré yo me quería morir, habíamos estado unos años antes tocando y jodiendo…
Nos habíamos olvidado, ¿Cómo salió el espectáculo Mateo X 6?
Bueno, M X 6 sale en el 93, yo tenía un bolichito en Valizas, y estaba el Ney Perazza y me dice: ‘vo, te animás a hacer un espectáculo de Mateo?’ ‘Y, bueno, vamo’ a hacerlo’, le dije yo. Nos rompimos ensayando, un laburo, loco! Fueron tres meses de laburo pero a full… Y son temas muy difíciles!, métricas complicadas. Iba a ser para cuatro shows en el Stella chico, y bueno, al principio nos fue pal’ orto, perdimos plata, pero dijimos: ‘vo, pero está bueno el show, porque no lo hacemos…?’
Y seguimos en otros boliches, mal que bien seguimos, después mucho gente empezó a verlo. En el primer año no ganamos un peso, nada. Después lo dejamos un poco, cada uno tenía sus cosas, y yo empecé solo.
Y lo más lindo que ahora nos juntamos, no ensayamos ni nada, y sale buenísimo.
¿Lo siguen haciendo?
El mes pasado tocamos en ‘El Tartamudo’, hacía como un año que no lo tocábamos, claro, es una barra difícil de juntar. Pero está buenísimo porque cuando podemos es decir: ‘¿Nos juntamos? Si, bueno, dale’. Y sale.
¿Y el disco cómo surgió?
El disco fue una grabación, no fue más que eso, una grabación en la Carpa de la Intendencia, fue impensado! Hay un solo tema que íbamos a grabar para un disco ‘Siestas de mar de fondo’, pero no nos gustó un carajo porque un disco grabado en estudio perdía la onda del en vivo. Cuando escuchamos la grabación en vivo, que está con ochenta mil cagadas y todo, dijimos: ‘tá, es esto, es esto’.
Pero está bueno ese disco, está bárbaro…
Si, y cuando nos juntamos pasmos bien, y eso es lo lindo, no?
Una cosa distendida.
Si, vamos, arreglamos, si estamos todos, además tocar esa música que es una cosa alucinante, además nadie tiene… Si yo toco con Los Terapeutas me tengo que poner la camiseta, ahora que ‘Pitufo’ está tocando solo, bueno, ‘soy el 9, tengo que hacer los goles’. Acá no hay ningún 9, acá estamos todos juntos, bastante distendido, viste? Es un show que ya tiene como 13 años, y si sale un pique tocamos, si podemos tocamos, si no, no nos quemamos la cabeza, está buenísimo.
Por ejemplo, hace 2 años, tocamos en Punta del Diablo, el Día de Reyes y apareció un botija: ‘El Príncipe azul!’, y nosotros nunca lo habíamos tocado, y dijimos: ‘vamo’ a tocarlo para el nene este’, y salió una versión!…Y ahora lo tocamos. Yo decía: ‘viste cómo no hay que ensayar’ (risas). Claro, habíamos ensayado como unas bestias, pero después no tenés que romper los huevos, después tiene que fluir. Hay un momento que tenés que romperte el culo ensayando, pero después no, después la música tiene que fluir, entendés?
Mandrake, ¿qué bandas te gusta ir a ver ahora?
Mirá, Bufón me encanta, es la banda que más me gusta últimamente, me gustó pila el disco del ‘Pitufo’ Lombardo (Rocanrol). Hay una cantidad de cosas que me gustan. Bueno, me gusta lo que está pasando ahora, está buenísimo, con No Te Va Gustar, La Vela Puerca, yo rescato buenas canciones de ahí, hay muchas bandas que están buenas, siempre hay una o dos canciones que me gustan de muchas bandas.
¿Y “de afuera”?
De afuera, escucho a Los Strokes, que me encantan, me gustó mucho también Coldplay cuando salieron, me gusta también “Flag Black” de Los Pixies, que no lo conocía y me mató. Después, bueno, mirá, por ejemplo, fui a tocar a Argentina, porque estoy yendo mucho para allá a tocar yo sólo con el ‘Chapa’, el guitarrista que grabó ‘Hay cosas que no importan’, estoy haciendo un poco la historia solista, que es más fácil, tocar en bolichitos chiquitos, y toqué con un músico argentino que me deslumbró, Juan Jacinto, un guacho, todavía no ha sacado un disco ni nada pero tiene unos temas buenísimos.
¿Allá tenés contactos, te llaman?
El ‘Chapa’ que está viviendo allá me dice: ‘vo, salió un pique acá’ y vamos.
¿Te gusta ir a tocar allá?
Si, si, estoy invirtiendo, a veces gano, a veces pierdo, estoy conociendo muchos argentinos.
Lo tenés que llamar al Lito Nebbia de vuelta! Decirle ‘vo, estoy acá’ (risas).
Lo llamé pero justo estaba en España, pero de a poquito. En Argentina vamos de a poquito.
¿Así que ahora andás en eso?
Si, bueno, este año escribí para Carnaval nuevamente, para Serenata Africana.
A mirá, ¿habías escrito ya para Carnaval?
Si, había escrito para La Gran Siete.
También hizo una versión de Amor Profundo…
Bueno, fue la primera versión, la primera vez que se cantó “Amor Profundo” la cantó La Gran Siete, antes que yo y que Jaime.
¿Antes que la editaran ustedes?
Si, porque yo se la mostré a los tres, a Jaime, al Lamolle y al Pitufo. El primero que la agarró fue Lamolle, ‘me la prestás para la retirada de este año?’, ‘Si, dale.’ Y al otro año la usó Pitufo con Contrafarsa, o sea que a los tres les gustó.
En el tema de la composición, estás todo el tiempo ‘maquinando’ con ideas en la cabeza o decís ‘ta, estos cuatro meses me voy a poner a componer’?
Bueno, hay de todo, ahora viene una época en que yo compongo, cuando viene verano no doy clases en enero y febrero, estoy más tranquilo, pero todo el año tengo un toco de ideas que de a poquito las voy completando.
Qué métodos tenés para componer? Las ideas las vas grabando?
Si, en un grabadorcito. Lo primero que agarro es la música, o una idea, y voy escribiendo, pero generalmente empiezo por la música…, a veces empiezo por la letra también.
Cambiando de tema. ¿Mandrake cuando llega verano, te vas pa Valizas?
No, en verano voy a Biarritz, tengo una casita ahí, precioso, en el medio del monte, un lugar perfecto. Tengo luz, agua, tengo todo, no es como Valizas que tenés que estar cargando baldes, ya estoy vieja para eso (risas). Tengo tele, entendés? Estoy en medio de la nada pero cómodo, es alucinante.
Mirá el video “Miriam entró al Hollywood”
Entrevista realizada en Diciembre de 2007
por Juan Andrés Pardo y Manuel Moreira




de Lucía, Septiembre 29, 2010 @ 19:21
Buenísima!!!